“…sino que los inmortales lo enviarán a la llanura Elisia, al extremo de la tierra, donde está el rubio Radamanto.”
(Homero. La Odisea)
Eforos y Aedos
Desde tiempo inmemorial, el hombre ha vivido consciente de lo efÃmero de su existencia, y ha honrado a aquellos que se fueron de su lado con rituales de enterramiento, con estelas funerarias, con composiciones poéticas y, sobre todo, llevando su recuerdo de generación en generación. Asà empezaron las leyendas y los hombres y mujeres que las protagonizaron se convirtieron en héroes.
Para el griego, morir no era desaparecer. Era pasar a otro plano, a otra existencia, formar parte de un reino con sus guardianes y con un dios tenebroso que pocas veces era nombrado. Y en el reino de los muertos, en el Inframundo, existÃan leyes estrictas que pocas veces han sido violadas, porque tres hombres justos en vida, impartÃan sus veredictos y condenaban a las almas a castigos perpetuos o a una vida en los ElÃseos.
Entre ellos, viajero, hoy narraremos las aventuras de Rhadamanthys, Juez del Inframundo. Hablaremos de su vida, de sus hermanos y de su llegada a la tierra de los Hombres Sembrados, nuestra amada Tebas. Siéntate a la luz de las antorchas y escucha la narración. Jocasta, nuestra reina, está a punto de empezar.
Rhadamanthys, hijo de Zeus
Una de las leyendas más famosas de Creta tiene como protagonistas a Europa y a Zeus. La princesa fenicia, hija de Agenor y de Telefasa, se encontraba recogiendo flores en la playa con su séquito cuando vio a un llamativo toro blanco que pastaba entre el rebaño de su padre. Se acercó y, al ver que el toro era manso, se atrevió a sentarse sobre su lomo, momento en el que el animal aprovechó para correr hacia el mar con su preciada carga. Nadó desde las costas fenicias hasta Creta, y una vez allÃ, metamorfoseado en águila, (o manteniendo su aspecto) engendró debajo de un platanero/sicomoro (o en un bosquecillo de sauces) a su divina progenie: Minos, Rhadamanthys y Sarpedón. Todo esto sucedió cinco generaciones antes de que Heracles naciera en Tebas.
Poco sabemos de la infancia y adolescencia de Rhadamanthys (o Radamanto, como se ha traducido al castellano), asà como tampoco tenemos la certeza de quién de los tres era el hermano mayor. Podemos sacar en conclusión por los pasajes que Minos fue el primero de los hijos, Rhadamanthys el segundo y Sarpedón el tercero y menor de los tres hermanos. La princesa y su estirpe fueron recogidos por Asterio, que era el rey de Creta en aquél tiempo. Asterio desposó a Europa y adoptó a los tres niños como hijos propios, ya que la pareja no tuvo descendencia. Cuando Minos, Rhadamanthys y Sarpedón crecieron, sus relaciones se volvieron tirantes a causa de un joven llamado Mileto. Las fuentes no son claras, ya que algunos autores involucran a los tres hermanos como pretendientes del muchacho mientras que otros excluyen a Rhadamanthys. Sarpedón fue expulsado de la isla por Minos, quedándose ambos hermanos como herederos del trono de Creta, aunque fue Minos el único que reclamó el reino para sÃ. Rhadamanthys recibió un tercio de la isla de manos de su padre adoptivo Asterio, acató las órdenes de su hermano mayor como rey y se dedicó a la creación de un código judicial que le dio fama y renombre por toda la Hélade y Asia Menor.
Rhadamanthys, hijo de Hefesto
Otras leyendas menos conocidas hablan de Hefesto como padre de Rhadamanthys, y tiene parte de lógica esta deducción: uno de los regalos que Zeus hizo a Europa para protegerla en Creta fue el gigante Talos, un ser enorme de bronce que en otras historias habÃa sido forjado por el propio Hefesto para proteger la isla, y que la rodeaba tres veces cada dÃa en busca de enemigos, que mataba tirándoles piedras. Zeus también les dejó un collar labrado en el taller de Hefesto (muy posiblemente el collar que se entregó en las bodas de Cadmo con HarmonÃa), un perro de caza y una jabalina que nunca fallaba.
Rhadamanthys, legislador cretense
La fama de Rhadamanthys como legislador fue reconocida ya en vida, puesto que en diversos pasajes protagonizados por otros héroes se citan artÃculos de su código judicial. Los más llamativos son, quizás, los juicios por homicidio, como es el caso de Heracles, que golpeó con su lira a su maestro de música y lo mató por accidente. Heracles alegó “resistencia enérgica a su agresor” para salir absuelto. En este mismo código aparece reflejado también el principio según el cual si un individuo inflige un mal debe repararlo en la misma proporción. Este compendio de leyes es complementario con otro código legislativo que se utilizaba en Egina (patria de Éaco), y cuyo campo era el mercantil y no el penal, puesto que ha trascendido hasta nuestros dÃas que el talento egino se marcaba como medida de peso para los metales preciosos.
La inspiración de este código es de origen divino. Existe la tradición de que Rhadamanthys visitaba la cueva Dictea, consagrada a Zeus en Creta, cada nueve años, y que cuando volvÃa, traÃa consigo un nuevo conjunto de leyes. Sin embargo, los autores han tratado de diferenciar qué esferas eran tratadas por Minos y por Rhadamanthys en cuestión de legislación en la isla. Algunas leyendas apuntan a que era Minos el creador de la constitución cretense y que Rhadamanthys lo asistió como juez; en otras fuentes se habla de que Rhadamanthys ejercÃa su función de legislador en Asia Menor y en las islas adyacentes a Creta.
Rhadamanthys. Familia y descendencia
Poco se sabe de la vida familiar y de los hijos que tuvo Rhadamanthys en vida, aunque tras su muerte, Zeus le tenÃa preparada una grata sorpresa. Alcmena, la madre de Heracles, falleció en Tebas a edad avanzada. Hermes robó su cadáver y la llevó a la Isla de los Bienaventurados, donde revivió y fue rejuvenecida para ser la esposa del Juez del Inframundo. Otra variante de este mito habla de que ella se casó con Rhadamanthys en Ocalea antes de morir y luego fue trasladada a los ElÃseos. Como sea, es la única esposa que se le conoce, y con la cual no ha tenido hijos.
Lo que sà ha trascendido es el nombre de dos de sus hijos, aunque no se sabe quiénes han sido sus madres. El primero, Gortis, que heredó unas tierras de Creta y dio nombre a la ciudad de Gortina. El segundo, Eritro, recibió los territorios de Asia Menor.
Rhadamanthys, Juez del Inframundo
Se sabe que Zeus tuvo a Rhadamanthys en muy alta estima y que intentó librarlo de la vejez, pero las Parcas se opusieron a que el rey de los dioses interfiriera en el transcurso de la vida, acotando su poder y supeditándolo a leyes a las que él también debÃa someterse. Por ello, cuando Rhadamanthys murió, lo convirtió en Juez del Tártaro, junto a Minos y a Éaco, otro de sus hijos.
Una de las primeras alusiones a la estructura del Inframundo la realiza HesÃodo en su obra “TeogonÃa”. En este texto, el autor habla del Tártaro, lugar terrible destinado a aquellos que han cometido crÃmenes horribles y han atentado contra los dioses. Homero también acude al Inframundo para explicar el destino de los héroes que han muerto en Troya y la constante aflicción de éstos por no poder volver al mundo de los vivos. Sin embargo, la cartografÃa de los dominios de Hades ha sido ampliada con numerosos detalles a medida que los autores latinos fueron conociendo los mitos griegos y escribiendo sobre ellos. AsÃ, aparece retratada la llanura ElÃsia, lugar donde, según Homero, vive Rhadamanthys. PÃndaro lo emplaza en las Islas de los Bienaventurados, y es allà donde, además de convivir con su esposa Alcmena, donde es consejero de Crono y continúa ejercitando su sabidurÃa y justicia.
Como juez en los propios dominios del Hades, Platón le da la potestad de juzgar a los muertos asiáticos, posiblemente por su relación con las colonias de Asia Menor. No comparte tribunal con Minos, sino que ejerce su función en otra región de los Infiernos. Además, tiene su especialidad el descubrir los fraudes y mentiras cometidos, castigando a aquellos que no las han expiado en vida. Bajo sus órdenes se encuentra TisÃfona, conocida por la guardiana y hermana de las Furias, que viste un traje lleno de sangre y que se encuentra sentada en una torre de hierro junto a la puerta del Tártaro. Azota con el látigo y azuza con sus serpientes a los muertos más malvados una vez que han sido sentenciados por Rhadamanthys.
Fuentes bibliográficas
- Todos los dioses de Grecia. Richard Buxton. Oberón, 2004
- Los mitos griegos. Robert Graves. Ariel, 2001
- La Odisea. Homero. M. E. Editores, 2004
- Los dioses del Olimpo. Grupo Tempe. Alianza Editorial, 2009
- Diccionario de MitologÃa Griega y Romana. Pierre Grimal. Paidós, 2008
- La Eneida. Virgilio. M. E. Editores, 2004
- El gran libro de la mitologÃa griega. Robin Hard. La esfera de los libros, 2009
